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Respuestas Urgentes e Importantes IV.

Apurado porque el dinero de Miami paga mis cuentas.
Por
"Sólo quién está con el estómago lleno puede tratar con tanta ligereza la miseria que hay en Cuba; sólo alguien que disfruta de todas las ventajas del capitalismo puede considerar pintoresco el que un país entero esté estancado hace más de cincuenta años y disfrutar de la Havana como si fuese un parque temático. Quienes hemos sentido el persistente rumor del hambre en las entrañas la miseria no nos parece digna, la repudiamos, la consideramos una maldición y huimos de ella como de la peste."
A Von Pathoven:
No es que “ande con argumentos a favor de Cuba”. No estoy forzando los hechos ni los principios para que calcen con una condena o con un panegírico. Estoy realizando un esfuerzo de comprensión más profundo basado en los estudios de Lindes Alves y Danilo Zolo respecto a los DDHH. Ambos trabajos realizan un lúcido análisis de lo existente sin dar alternativas. Hernán Montecinos, que obviamente no ha leído ni a Alves ni a Zolo, va y arroja el agua de la tina con el bebé adentro, y si eso no fuese ya suficiente luego defiende a la isla por ser la que menos ensucia esa agua que ya arrojó. Esa argumentación es falaz. Y comienza a ser majadero, conspiranoico y flagrantemente falso cuando habla de una estrategia elaborada por la CIA en vez que una dinámica producida desde fines de los años 30, en especial desde 1945, con mayor razón desde 1948, extremada entre 1975-1989 por razones ideológicas, geopolíticas y económicas. Lo que además no habría tenido impacto alguno si es que el gobierno cubano y la hinchada fidelista no les hubiese seguido la burra.
Como mi afán en este artículo (“Una nueva Politización de los Derechos Humanos”) no es manifestar mi opinión sobre la Cuba gobernada por los Castro, cuestión que he realizado suficiente y oportunamente, sino describir un estado del arte, aunque sea tan sólo un esbozo, considero forzado eso de intentar rebatir otros artículos mediante éste, y sin hacerse cargo de los de éste.
Por lo demás me parece ofensivo separar el mundo de forma tan rustica, entre agentes de la CIA y defensores de la gloriosa revolución permanente cubana. Son muchas las voces de la izquierda contrarias al régimen de los Castro, para qué abundar en la serie de colaboradores de Fidel que terminaron en el extranjero no por haberse vendido al enemigo sino por no soportar una autocracia populista y carismática vendida de revolucionaria. Disentir de Cuba no nos transforma en Jorge Edwards ni en Roberto Ampuero, hasta el stalinista Neruda se permitió críticas a Castro, que de ser cubano lo agusanarían hasta entonces; y Eduardo Galeano ha criticado los paredones que tanto se enorgullecen algunos “compañeros”, y ha dicho hace pocos días que "Cuba duele"; Saramago, que se apura en citar Hernan Montecinos, dice que hasta aquí llega él, "y que desde ahora Cuba sigue sola".
No existe ningún cambio en la “linea editorial” de este blog. Siempre ha sido iluminista, eso implica, ser antioscurantista, anti obsecuente, anti supersticiones, y ateo en sentido lato lo que obliga a ser anti fidelista, anti nerudista, anti allendista, anti jarista, anti enrriquista, anti guevarista, etc. La izquierda no precisa ni de un paraíso prometido (“la creencia en el hombre ajeno de sí mismo”) ni de santos, ni beatos, ni ídolos.
Al menos esa es mi opinión.
Por lo que la hinchada del actual gobierno de la isla debiera procurar una defensa en su mérito. Explicar porqué es socialista su régimen y porqué ese socialismo es bueno. Explicar porqué es bueno que la mayoría de los terrenos de cuba estén incultos; porqué no se aprovecha el potencial pesquero ¿será porque temen que se les escapen con botes y redes? Porqué pudiendo comerciar con China, el mayor mercado del mundo, justifican todos sus males en el bloqueo con los EEUU. Cómo pueden llamar revolución a cincuenta años de dictadura del proletariado que no tiene ninguna posibilidad de avanzar más allá de eso.
Mis razones para estar en contra del Cuba, por lo tanto, no son solamente morales, de principios políticos, sino que también tácticas y estratégicas. Cuba no es el horizonte al cual debemos dirigirnos ni el modo en que debemos transitar a dicho horizonte; y además es un lastre que impide avanzar a la izquierda ya que la energía que se dispensa en defender a la isla entra en un saco roto e impide masificar culturalmente a la izquierda, en especial en las nuevas generaciones, que consideran inconcebible, e injustificable desde todo punto de vista, las restricciones que sufren los cubanos. Un joven chileno que machetea en la esquina para ir a un ciber café no puede considerar que existe “justicia social”, o que ella valga la pena, en un lugar en donde no pueda acceder a aquello que es natural por el actual avance de la tecnología, y que el mercado por sí mismo, provee a quienes lo necesitan. O hacer colas por alimentos que aquí puede incluso robar, si los precisa, porque abundan en las vitrinas, ya hurto simple a lo más implica una tarde de molestia en una comisaría.
Que no se te olvide que Cuba duplica la población carcelaria chilena la cual es la más alta de toda sudamérica por lo que la “justicia social” de la isla precisa de una injusticia penal que para los cubistas es irrelevante. Para mí no lo es, esas cifras hablan por sí mismas, el país hispano parlante más injusto es Cuba y luego Chile; como quiero mejorar a Chile no puedo concebir como modelo a quienes están peor que nosotros.
Disparos a la bandada espistémica.
Utilizar la duda metódica, comprender al conocimiento como una aventura progresiva, colectiva, está en las antípodas del posmodernismo, del nihilismo y de esos “escepticismo al peo” que denuncias. Por lo que la “hazaña” cubana debiera ser capaz de resistir análisis, y sus obsecuentes defensores el válido cuestionamiento, en especial desde su propio bando.
Respecto al empleo de las palabras, a mucha honra me solazo meando sobre los ídolos, en especial sobre los de izquierda, qué quieres ¿Que festine respecto a Macial Maciel o Escribá de Balaguer o Pinochet? ¿Que dibuje una bandera yanqui en llamas? Para eso está el The Clinic, el Punto Final y el Siglo. Y con mayor razón lo hago luego que Samir Amín metiera en el mismo saco a todos quienes discrepan con los Castro, no son lapsus linguae, es un uso y abuso deliberado así como cuando digo marxista, comunista, estalinista o lo que sea, o como jamás verás una arroba mula tratando de feminizar una palabra. Asimismo le llamo dictadura al régimen de Pinochet y golpe militar a los hechos del once de septiembre del 73'; y le digo invasión a las tres guerras de Iraq, a Kosovo, Timor oriental o Afganistán. Suelo llamar ladrones a los ladrones, asesinos a los asesinos, tiranos a los tiranos, frívolos y temerarios a los frívolos temerarios, etc.
Por lo tanto, y además porque nunca he sido parte de la izquierda charanguera, jamás le he dicho Fidel a Castro, ni Salvador a Allende, ni Silvio a Silvio Rodriguez, ni Milanés a Pablo Milanes, ni Pablo a Neruda, etc, no se me puede imputar más que llamar las cosas por su nombre y a las personas por sus nombres y apellidos, y de transgredir las burdas operaciones ideológicas con el rotulado.
Por mearme en la heráldica de la izquierda chalequera, de vino navegao y zampoña al ristre, no me pueden acusar de agente del imperialismo sin delatar su burda posición.
Las "lucas".
En cuando al vil y sucio dinero, la razón de mencionarlo fue para dejar mención del indolente y pudiente defensor promedio del régimen de la isla. Sólo quién está con el estómago lleno puede tratar con tanta ligereza la miseria que hay en Cuba; sólo alguien que disfruta de todas las ventajas del capitalismo puede considerar pintoresco el que un país entero esté estancado hace más de cincuenta años y disfrutar de la Havana como si fuese un parque temático. Quienes hemos sentido el persistente rumor del hambre en las entrañas la miseria no nos parece digna, la repudiamos, la consideramos una maldición y huimos de ella como de la peste.
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La Izquieda con Valores v/s la Izquierda Hincha.

Pensar no es una paja necesariamente.
Por
Una amiga hace una semana publicó un breve artículo en que equivalía la discusión teórica a un lánguido onanismo, carente de conclusión y por ende de placer.
Existen muchos que suscriben la creencia de que es posible avanzar sobre la base de las puras ganas, la pachorra, el entusiasmo. Se olvidan que Colón llegó a destino gracias al astrolabio que le permitió trazar una navegación en dirección al poniente. Las carabelas no tenían remos como los barcos fenicios, los juncos chinos o los navíos vikingos, pero si los hubiesen tenido no habrían llegado antes a América sin el correcto uso del astrolabio, y el mando de quién lo interpretaba, por más empeño que le pusieran a su labor de remar y remar por el océano.
Es la correcta, la más cabal comprensión del mundo, la razón instrumental eficientemente empleada en la consecución de fines preestablecidos, el trabajo mismo, los brazos de los obreros de la revolución... pero nada de esto sería posible sin una convicción política nacida de un precepto moral que ya hemos internalizado, es más, de un sentimiento que nos fuerza a luchar en contra del mundo porque lo consideramos injusto, insuficiente, perfectible.
No sabemos cómo ese precepto se instala en nuestra consciencia, no sabemos si es posible enseñarse o debemos esperar a que madure en cada uno, como una semilla de una conífera capaz de soportar el hielo y el sol, y aún germinar tras un lustro o década. Lo cierto es que sin esa voz que surge en nosotros, que nos hace reaccionar y desarrollar una convicción política, lo único que podemos aspirar a ser es un mero hincha de un partido político, al cual apoyamos en los estadios, para ganar copas y campeonatos. Meros creyentes que han forjado su identidad no desde lo que quieren sino en función de lo que repudian. No son de izquierda, son antiyanquis, antipinochetistas, antiderechistas, etc. Sólo son pro izquierda accidentalmente pues su identidad consiste en ver en un otro, en un enemigo, lo que no quieren ver de sí mismos.
Para quién quiere transformar la humanidad no lo satisfacen las palabrerías usuales, en especial de la bulliciosa hinchada de izquierda. Es un error común el no reparar en la diferencia y por lo tanto, vaciar el agua sucia de la bañera con el bebé adentro, en otras palabras, meternos a todos en el mismo saco juzgando nuestras leales reflexiones con la traición permanente de quién quiere seducir, conmover o confundir en vez que convencer.
Que la izquierda hincha nos reitere hasta la saciedad un discurso vacío, maniqueo, pajero, usando los términos de mi amiga, no significa que la comprensión deba marginarse de la acción política, pues la cual, si pretende llegar a destino, debe ser reflexiva y eficiente, y si es de izquierda debe sustentarse en VALORES. El usar mayúsculas no es casual.
Se trata de imbecilismo ilustrado esa palabrería pajera y tramposa que confunde a la filosofía con los actos, a la reflexión con las acciones reflexivas. Me cuesta encontrar los VALORES en quienes crean o sustentan una filosofía pajera y que en vez que colaborar a la causa, la liberación de la humanidad, sólo enturbia el agua para que parezca profunda. Hasta cuándo con esa monserga creada por viejas apoltronadas para defender su chata de las moscas: los HECHOS son los HECHOS, los ACTOS son los ACTOS, y la REFLEXIÓN es la REFLEXIÓN.
Esto no es un mero intelectualismo, esto debiera ser un escándalo. Quienes confunden los hechos con los actos, los actos con la reflexión y la reflexión con los hechos y con los actos, no son capaces de COMPRENDER los hechos, de actuar reflexivamente, de perseguir fines para los cuales sus acciones políticas sean eficientes... si esto fuera poco el imbecilismo ilustrado hegeliano-marxista y la que lo parió es incapaz de ver a los VALORES, sencillamente no los ve, y como tampoco su precaria filosofía les impide comprender sus acciones, ellas son erráticas, penosamente mediadas con la actitud del hincha fanático que ha constituido su identidad sobre la base del odio a un “otro” en vez que en la politización del o los preceptos morales que lo compelen a actuar en el mundo para materializarlos.
No me referiré a la secuencia, hasta ahora interminable, de eventos desafortunados que han llevado a que la izquierda se haya emancipado, en vez que de la opresión del sistema de dominación, de los propios VALORES que la gestaron. Sería una paja abundar en aquello y cualquiera puede buscar en mi bitácora una decena de artículos al respecto y leerlos si está insomne. Sólo quiero dejar sentado que si la izquierda se organiza entre quienes comparten sus VALORES la pregunta de qué es la izquierda dejará de ser atinente pues ella sólo es acuciante entre quienes no los suscriben, entre quienes quieren adherir a algo, a un grupo, para sentirse parte de un plan o para odiar a un “otro” prefabricado para el cumplimiento de esa nefasta finalidad.
Porqué la mayúscula para hablar de VALORES, es debido a que me indigna* el silencio cómplice de la hinchada de izquierda, y aún más sus espeluznantes explicaciones ad hoc a propósito de la muerte de un preso político cubano en huelga de hambre.
En Kaos en la Red se publicaba la biografía del finado, detallando sin ninguna moderación su “prontuario” lo cual debiera llevarnos, necesariamente, a la conclusión de que está bien muerto. Es decir, se merecía agonizar por más de ochenta días y quizá debería haber sido objeto de mayores tormentos.
En un comentario en Facebook que leí apuradamente, por lo tanto no registré quién lo hizo pues preferí guardar en mi memoria qué había escrito, la muerte del preso político cubano se justifica del siguiente modo: “Sabes cuántos niños murieron hoy de hambre en el mundo, en Cuba no murió ninguno, la muerte de una sola persona no es argumento, menos si se omite en qué andaba metido”.
Eso último lo podríamos llamar la falacia de mezclar peras con manzanas y venderlas por sandías.
En primer lugar sí sé cuántos niños murieron hoy por hambre, TREINTA MIL, según las cifras oficiales (FAO-UNICEF), hasta SESENTA MIL dependiendo de las fuentes independientes. ¿Cambian esas muertes el hecho de que un preso político cubano agonice durante más de ochenta días? De ninguna manera.
En segundo lugar, si Cuba superó la mortalidad infantil por desnutrición en los últimos CINCUENTA AÑOS DE REVOLUCIÓN, Chile, también lo hizo, y no al costo de que esté agonizando algún preso político en sus cárceles, las que, son unas insalubres mazmorras indefendibles desde cualquier punto de vista.
Hasta la década de los ochenta la desnutrición infantil en nuestro país era un flagelo. En la década del treinta nuestro país ostentaba el récord mundial en mortandad infantil, no fue la revolución castrista quien le puso solución a eso, ha sido el propio capitalismo quién ha resuelto esos “problemas” junto con las innovaciones técnicas, en especial las sanitarias.
Hace menos de una década, cuando Argentina atravesaba el peor momento de su crisis económica, fue noticia la muerte de niños desnutridos en Tucumán. Fueron hechos relevados por ser excepcionales, en el cono sur de América del sur la muerte por desnutrición infantil está erradicada hace décadas, en eso están contestes las cifras de UNICEF, FAO y PNUD.
Es más, en los países en donde mueren los niños de hambre, abundan también los presos políticos, las guerras civiles, externas y la represión en contra del pensamiento y la información.
La razón por la cual parte de la izquierda o guarde silencio, o ensaye respuestas incomprensibles ante un hecho indefendible es porque o han olvidado sus valores o simplemente no los tienen. De tanto que el marxismo hegeliano ha fusionado la maquiavélica ligazón entre medios y fines, y la defensa de estados totalitarios, la hinchada de izquierda ha olvidado el humanismo que en algún momento la llevó a oponerse a la explotación en particular y a la dominación en general. Al carecer de valores, desde el principio o por atrofiamiento, no es capaz de construir un argumento que confronte el dilema moral a que nos enfrenta la muerte del disidente cubano. En palabras sencillas, si quisiéramos escuchar a un dictador que nos diga que el occiso era un demonio, un enemigo del régimen, revisaríamos los abundantes archivos de nuestra propia dictadura y la palabrería de Francisco Javier Cuadra o del mismo Pinochet. Si quisiéramos enterarnos es la hora de rentabilizar los diez mil millones de pesos que nos costó el museo de la memoria, los cuales están arrojados a la basura si lo que debemos recordar aquí se nos olvida allá.
Los pecados que haya cometido un ser humano no son un argumento válido para infringirle un sufrimiento equivalente. Ya lo decía el Marqués de Beccaría hace más de dos siglos: “las penas crueles no hacen más que encallecer nuestra compasión, exigiendo cada vez una dosis mayor de crueldad para saciar nuestra sed de castigo.” Me pregunto si aún fuera gracias a su muerte que se salvaran treinta mil niños cubanos hambrientos si ese era el modo en que debía ser sacrificado.
La pregunta es impertinente, pues ya la prensa de la hinchada ha sentenciado que era un cubano “canalla”, o gusano, como dicen por ahí. Como las penas más crueles que se oponía Beccaría, esas que seguramente usted conozca por el capítulo primero de Vigilar y Castigar de Michel Foucault, un descuartizamiento que concluye en el descabezamiento por hacha y la quema de las partes del cuerpo, seis en total, desperdigadas en la plaza pública, al disidente cubano se lo ha sometido al escarnio pos mortem, a la denigración de sí, de su acción y hasta de su familia.
Era tan malo este “gusano” que quemamos su famélico cuerpo una vez muerto, lo culpamos de la crisis económica, de la incompetencia y corrupción de los líderes de un proyecto fracasado que la hinchada de izquierda insiste en llamar revolución.
La incapacidad de ver lo que ocurre en la isla, de poder evaluarlo moralmente, es demostración palmaria de que la izquierda no se enfrenta tan sólo a una crisis, a una falta de cuadros producto de una campaña de alienación emprendida por el gran capital, la conspiración del flúor en el agua potable o que las manchas solares potencien conductas proderechistas en las masas. La marginalidad e irrelevancia a que nos enfrentamos es a causa de la incapacidad de estructurar un proyecto político que emerja del corazón, sea comandado por la mente y sea defendido con los brazos, en ese estricto orden.
* Utilizo deliberadamente el término escogido por Boltansky y Chiapello. El nuevo espíritu del capitalismo. Nos hacemos de izquierda porque nos indigna lo existente. Existen cuatro fuentes de indignación que conducen a cuatro izquierdas distintas. El primer capítulo de este libro, y en donde se contiene la distinción señalada, se puede descargar en la sección libros de rebelión.org.
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Que me disculpen, No Soy un Creyente.
Mi humilde opinión sobre cuba.
Por
A diferencia, o más bien a la inversa, de una parte de la izquierda, más ruidosa que mayoritaria, no defiendo mi pensamiento por creer en él, por el contrario, estoy en contra del sistema porque dudo. Si creyera en el comunismo, en el socialismo o el anarquismo no veo el límite para luego ser persuadido a creer en los contactos extraterrestres o en cualquiera otra “religión publicitada en la revista Mecánica Popular” como ironizaba Woody Allen. Tener fe es creer en todo y en cualquier cosa. Considero mis compañeros a quienes buscan, a quienes dudan, no a quienes que a pesar del peso de los hechos prefieren ser embaucados una y otra ver con tal de decirse consecuente.
Soy anticapitalista porque no veo el modo en que este sistema pueda ser considerado exitoso, pienso que debe cesar la explotación del hombre por el hombre porque es un modelo probado y agotado que sólo prodiga sufrimiento y que todo avance es sobre horcones de cadáveres.
Si los EEUU cargaran con una piragua y dos rifles de agua en contra de Cuba sería el primero en indignarme, en disponer de mi pluma diligentemente para denunciar el hecho, en sumar mi molestia a la de otros, en convencer a los indecisos y pusilánimes.
Por la misma razón no me tiembla la mano para condenar la muerte del prisionero cubano Orlando Zapata luego de más de OCHENTA días en huelga de hambre.
Mi vida ha sido dura, entre otras cosas por no aceptar ningún vínculo de vasallaje, la independencia tiene sus costos pero también un invaluable beneficio: nadie me puede hacer callar.
Eso no significa que no me abstenga, a veces, de decir lo que pienso, no sólo porque el rol del intelectual sea hablar lo más tarde posible sino especialmente porque mis escritos son textos políticos, que buscan despertar en el lector las dudas que produce el pensamiento pero al mismo tiempo aunar voluntades para producir efectos. El silencio es táctico pero mi única estrategia es la verdad.
Y esa es la razón por la cual he moderado mi constante condena al gobierno cubano, que en mi bitácora ha sido constante y coherente, desde mediados del año pasado a propósito de las elecciones presidenciales.
Fui acusado de traidor, de fascista encubierto, de agente del piñerismo, de los EEUU, de infantilista, ultraizquierdista... de tantas calumias, y otras tantas injurias, por opinar que Piñera y Frei eran, son y serán lo mismo, que Arrate era palo pegoteado destinado a capturar moscas, que Marco Enriquez Gumucio una alevosa forma de restregarnos en la cara nuestra mediocridad, impostura e ignorancia.
Sé que quedan pocas horas de libertad, pronto el bolchefreísmo llamará a refundar la concertación desde un eje progresista de balneario y los que aún no toleramos ser amarrados en el palenque seremos acusados nuevamente de vendepatria. Como decía el cardenal Richelieu, la traición es una cuestión de fechas, lo que escribo hoy, casi en la impunidad, será castigado con presteza y severidad en cuanto lleguen de sus vacaciones en Cachagua los ministros del tribunal popular.
No me sorprende la muerte de Orlando Zapata ni cambia en lo más mínimo mi opinión sobre la dictadura castrista y los burdos intentos de legitimarla, pero me da la oportunidad de referirme a este asunto espinudo.
Como señalé no soy un feligrés de la izquierda ni menos me presto a venerar a sus falsos ídolos. El bloqueo económico justificaba en parte la pobreza en Iraq pero en ningún caso las sistemáticas violaciones a los DDHH. Y es obvio, tales brutalidades no justifican la intervención yanki en Mesopotamia. Por lo tanto dos cuestiones distintas, y en ningún caso relacionadas, son el criminal bloqueo en contra de Cuba y los crímenes de lesa humanidad del régimen castrista. Sólo en la disfuncional mente de un hegeliano dos males pueden equivaler a un bien.
Una cosa es el respetable gobierno de liberación nacional y otra, muy diferente, el que me compre que se trata de una revolución socialista. Y quizá cuadren el círculo ante sus fieles con el tautológico materialismo histórico, en especial de la versión vulgata de nuestra compatriota Marta Harneker, o con las remembranzas de las delirantes teorías guerrilleras de Guevara, una y otra vez refutadas en la práctica, error craso pagado con su propia vida en Bolivia mientras jugaba al mesías en la profundidad de la selva. Al menos yo no me compro esas patrañas.
Pues como dije, no he sellado con ósculos pacto de vasallaje alguno, ni provengo de la whisquierda pije, que nutre de culposos militantes que se pelean los cupos para viajar a la isla, bañarse en Varadero, putear -sean hombres o mujeres el verbo igualmente aplica- en la Habana, y dedicarse a parlotear sobre que la vida allá es sencilla y feliz. Es fácil decirlo para quienes asisten al dentista a controles preventivos mientras los obstinados anticastristas vamos al consultorio a que nos saquen las muelas. Sólo un pobre comprende el dolor de otro pobre, y por lo tanto, no me digan que la miseria cubana es una muestra de su dignidad.
¿Cincuenta años de revolución? En Francia mucho antes de eso ya había pasado una restauración y de todos modos venció la revolución francesa ¿Cuántas horas soportaría la Cuba “socialista” un gobierno diferente?
En nuestro país han debido forzar las leyes para castigar a los manifestantes, realizar montajes judiciales para negarle sus derechos procesales, en Cuba sencillamente no existen esos límites al ejercicio del poder. Durante un estado de excepción de más de medio siglo se permiten figuras penales como la “peligrosidad pre delictiva”. Con delitos así vigentes en Chile no podría escribir y obviamente estaría preso.
Para quién defienda la isla que por favor me explique porqué no existen balseros centroamericanos que se arrojan, tal como lo hicieron en el Granma, hacia la isla para vivir en el paraíso. Lo cierto es que hoy la isla es más pobre que antes de su “revolución”, gran parte de su población vive en el exilio económico y político, y sus utilidades siguen dependiendo de la prostitución, el turismo del entretenimiento nocturno, el alcohol y el tabaco, prudentemente administrados por los carcamales. Se ha destruido la agricultura y la precaria industria existente, en vez que diversificación de las exportaciones hoy reciben ingresos de fuentes diversas, gracias a las remesas de los exiliados.
Un muerto de hambre en un país miserable explotado por un gobierno al cual me niego a seguir subsidiando moralmente, como entusiastamente lo hacen los creyentes, so pretexto de sus credenciales de izquierda.
Nada de lo humano me es ajeno y todo dolor es mi dolor, los tiranos son mis enemigos vistan de caqui o de verde oliva.
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La Presidenta en Tierra Santa.
Y el portazo del profeta Fidel.
No existe algo que retrate en cuerpo entero y diafanamente que la relación que los autodenominados izquierditas tienen con Cuba. Pues no existe algo, ni tampoco existió, en la isla algo que pudiera considerarse de izquierda salvo que nos preocupemos de los gestos o de los símbolos, de la cobertura de las cosas.
La revolución de Fidel fue una movilización de liberación nacional como muchas otras que existieron en el siglo XIX en toda América y en el siglo XX en todo el mundo. Su diferencia estriba en que se hizo en las barbas del imperio norteamericano y en su apogeo tal cual la de Haití con respecto de Francia, y por lo tanto motivó una reacción "machista" de los yanquis que terminó siendo un acto fallido (La bahía de cochinos). Desde entonces Cuba es un símbolo, lo grave es que es tan sólo eso.
Fidel viajó a los EE.UU a negociar la entrega de las fábricas confiscadas durante la revolución lo que fue tomado por los gringos, y de qué otra forma podría haber sido tomado, como un acto temerario. Los dueños no tenían nada que negociar, las empresas eran de ellos y punto ¿de cuando acá los usurpadores ponen las condiciones? La respuesta no se hizo esperar: Embargo. Aunque precisamente no se trate del mismo embargo que rige hoy sí se trataba de uno que impidiera que pusieran en marcha las industrias confiscadas, principalmente la del caucho perteneciente a la Goodyear, pues los dueños, tal cual ahora y siempre, no estaban dispuestos a lesionar el sacrosanto derecho de propiedad. Recordemos que el "socialista" Lula Da Silva hizo lo propio contra Bolivia para asegurar la propiedad de Petrobras.
La respuesta de Castro, propia de un buen gobernante autoritario, fue oportunista y autoritaria. Desde ahora la revolución cubana es socialista, y más aún, socialista a lo U.R.S.S. Eso produjo la conocida crisis de los misiles que enfrentó a Kennedy y a Kruschov. Quien crea que es tan sencillo para los gringos hacer las paces con Cuba, y en especial con Fidel y Raul Castro, por favor considere que una parte importante de la población estadounidense estuvo frenéticamente construyendo refugios antinucleares y que incluso a los niños, se les enseñaba a adoptar la posición de una tortuga en caso de escuchar un estallido.
Se trata de traumas tan severos como los que tienen y tendrán los iraquíes, la población de Dresde o del Japón de la fuerza aérea estadounidense, lo que en parte explica que un término unilateral y sin condiciones del bloqueo sea entendido como una señal de debilidad pero también, un acto de traición. Fidel se compró conscientemente el odio de los burgueses exiliados en Miami y de los industriales expropiados; pero también el de los ciudadanos yanquis que nunca, salvo esa vez, tuvieron que lidiar contra la amenaza de una guerra en su propio territorio: Una guerra que además era el exterminio nuclear total.
La confrontación con los EE.UU de parte de américa latina ha sido en gran parte en estos últimos años la de un adolescente con su padre tratando de afirmar su personalidad. Desde esa óptica el cese del bloqueo es una aspiración lógica del mismo modo que el retiro de cualquier ingerencia yanqui en la región. En un momento de adolescencia mundial, como a fines de los sesenta, el papel de rebelde sin causa de Fidel, y por sobre todo de Guevara, ejercieron un rol protagónico, aunque como digo sólo desde el trivial aspecto simbólico.
Todo esto es muy distinto a pretender que en Cuba se produjo una revolución. El mayor argumento en contra de aquella afirmación la da la propia cúpula gobernante cubana y sus defensores internacionales: Para ellos Cuba está aún en una revolución. Si una revolución requiere cincuenta años para recién estar comenzando y las estructuras de dominación no sólo permanecen intactas sino que se solidifican ¿cuantos milenios se requiere para salir de esta transición, o dictadura del proletariado, y disfrutar del socialismo?
Chavez se enfrenta a una cuestión similar en Venezuela, quizá por que se asesora al igual que Fidel de Sor Marta Harnecker, para continuar la revolución bolivariana tiene que necesariamente sostenerse en el poder. Eso no necesariamente es dictatorial porque existe un proceso electoral de por medio, uno de verdad no como las farsas cubanas; lo que sí está claro que de izquierda tiene bien poco porque este tipo de procesos liderados por caudillos que acumulan poder para realizar cambios nunca ha redundado en un beneficio colectivo que no sean limosnas. Actos refundacionales similares los han protagonizado O'Higgins en Chile, y antes Carrera, luego Portales; durante el siglo XX los nombres de Juan Domingo Perón y Getulio Vargas bastan y sobran. ...como diría Violeta Parra "y arriba quemando el sol". Refundaciones autoritarias, unilaterales, progresistas en su sentido industrializador y racionalizador del aparato estatal, pero en ningún caso una emancipación del hombre del dominio ejercido por el propio hombre; tampoco el principio de un largo sendero que nos conduzca hacia allá.
Una mera revolución en el sentido francés del término, generaciones de cubanos educados para venerar a Fidel como en los colegios de la Opus Dei lo hacen con Escriba de Balaguer; y ninguna posibilidad de una vuelta atrás.
Los autodenominados izquierdistas, los criollos, conservan esa relación romántico-mistica con la isla caribeña y no me caben dudas que muchos al cantar la internacional miran hacia la Habana como los musulmanes miran hacia la meca al rezar. Fidel y Guevara son algo así como los "padrinos mágicos", unos seres omnipresentes y nunca molestos que median entre la palabra revelada de Lenin y los fieles observantes del culto, a pesar del molesto ruido provocado por los agentes del capital trasnacional, y en especial por los conspiradores de la CIA.
Por eso que la visita de Bachelet a la isla era algo más que el rito de viajar, aunque fuera una sola vez, a la Habana; y qué mejor si eso incluye una reunión con el último profeta registrado.
Indignan los millones gastados en esta gira en plena crisis a fin de acarrear a cuanto pintamono con apellido de artisto existe y de sumarse acríticamente a actividades "culturales" sometidas a sistemas tan burdos de censura como los que existieron acá durante la dictadura: Sergio Bitar en su libro sobre su presidio en la isla Dawson - que motiva la filmación de una película que hoy se encuentra en pos producción- contaba que fueron castigados algunos reclusos por poseer algunos libros de Piccaso porque referían al "cubismo", para los militares eso se asociaba directamente con Cuba.
En la isla de Cuba, o más bien en tierra santa, están prohibidos a lo menos tres libros indispensables de la literatura nacional, no por su calidad sino por su indiscutida popularidad: Confieso que he vivido de Pablo Neruda, recolección de las memorias del poeta editadas tras su muerte; Persona non Grata de Jorge Edwards, que recoge las impresiones del autor mientras fue embajador de Chile en Cuba durante el gobierno de Allende; y, Nuestros Años Verde Olivo de Roberto Ampuero. Con Neruda hacen gárgaras moros y cristianos y de nada importa que en su fundación estén enquistados los más rancios y turbios empresarios, empezando por el Cucho Figueroa, a nadie se le ocurriría tildar al poeta de derechista menos de anticastrista ¿Cómo es posible que esté censurado en Cuba?
Hace muchos años leí "Confieso que he vivido" y pese a ser un mal libro, pésimamente titulado además, es un muy buen registro de los últimos tiempos del gobierno de Frei y los mil días de Allende. Que no se nos olvide que Neruda incluso postuló a la presidencia y fue senador así que sus memorias políticas no son las de un escritorcillo de poemitas. Tampoco existe ninguna acusación que conozca sobre que estas memorias sean apócrifas como sí lo son las de general Carlos Prats falsificadas por el beato del PC Volodia Teitelboim. El cuento es sencillo, Neruda se atreve a decir algo que lo dijo y sigue diciendo todo el mundo: Fidel Castro alargó su visita más de la cuenta generando más problemas que beneficios al complicado Allende. Pero Neruda no imputa a Castro la debacle e inclusive, benevolentemente lo excusa, como el único junto a Mao que apoyaron económicamente al gobierno de la Unidad Popular en los momentos en que este solicitó ayuda prácticamente de rodillas en la ONU para evitar la catástrofe. Italia ya lo había ayudado con los camiones Fiat 673 en el paro de los camioneros.
Ninguna maldad, ninguna injuria, menos alguna calumnia. Este pequeño ejemplo basta para comprender el mundo en que vive el señor Castro, y el aire irrespirable que se nos vende por revolucionario. Pero como dicen los hípicos, caballo bueno repite, Fidel Castro habló una hora y media con Bachelet, con lo que queda claro que no transaron más que un buenos días su señoría mandandirum dirum da considerando la locuacidad castrista. Cuando visitó la isla el candidato de la derecha integrista opus dei, Joaquin Lavin Infante, Castro le concedió una audiencia de ocho horas. Con Maradona creo que hasta han pichangeado. A nuestra presidenta que viajó del extremo del continente, acompañada de besabotas, empresarios y saltimbanquis, una hora y media, y quizá menos, y luego publica una crónica en que deja a su interlocutora como una señora a quien se le debe dar café pero que no se la debe tener en cuenta en los más mínimo.
Los chilenos deben devolver el cobre y el mar a los bolivianos pide Fidel, a horas de entrevistarse con nuestra presidenta. Esperemos que esto le sirva a nuestros creyentes gobernantes a que borren el asalto de cuartel moncada del santoral.
Obama y los biocombustibles.
El sueño hecho realidad es una pesadilla.
Todo ocurrió del modo que predije hace diez meses cuando Bush se reunión con Lula: Los biocombustibles serían el futuro de los EE.UU.
Ya lo anunció Obama, el gigante del norte dejará de ser dependiente del medio oriente a mediano y largo plazo, aprovechando las millonarias inversiones que se requerirán para reconvertirse para levantar su economía.
¿Porqué Bush, petrolero de familia petrolera, iba a celebrar un tratado con Lula para dejar de depender del petroleo? ¿Porque quería causar el hambre de millones de personas según los delirios castristas?
¿Porqué Obama cometería la torpeza de seguir tirando la cuerda que produjo la crisis según tantos reputados analistas?
Lo que ocurre es que lo único cierto que ha dicho Castro y Chavez en los últimos meses ha sido que Obama y Bush son casi la misma cosa.
El precio del petroleo y de los alimentos a los gringos los tiene sin cuidado pues aún comen y llenan el tanque; lo que les preocupa es la pérdida del dominio comercial de los EE.UU. Tampoco les interesa la crisis ambiental.
El asunto es más sencillo, los gringos se hicieron los dueños de casi todo porque dominaron la industria de la bencina (gas oil) lo que los llevó a ser los mayores productores de vehículos durante casi ciencuenta años. No se quería cambiar porque los números aún eran azules aunque eso se lograra a punta de bayonetas. Hoy, independiente que se quiera o no hacerlo, es imperativo cambiar. Lo que busca Obama es que los gringos retomen su liderzgo en la industria perdida bajo los japoneses, esta vez con un nuevo combustible made in usa, los de origen vegetal.
Los antiguos petroleros se transformaran en agricultores y nada bueno sucederá. Lo que estaba haciendo Lula y Bush era modelar el futuro mientras la voces histéricas del pasado no comprendían qué sucedía: Brasil será una economía aún más poderosa en veinte años, los EE.UU soportarán el vendabal como dos veces lo hicieron los alemanes y otra los japoneses (apelando a su población altamente instruida, emprendedora e ingeniosa). No serán lo que son hoy pero sin duda no se argentinizarán. Cuba y Venezuela seguirán siendo exáctamente lo mismo que siempre han sido: Colonias. Pues no basta una revolución independentista para independizarse, ni tampoco dinero en los bolsillos; hace falta entre otras cosas una visión de futuro que los países dominados parece que tuvieran atrofiada. Mientras en la Habana y Caracas se piensa cómo se mantienen a flote unos cinco años más los EE.UU y Brasil acuedan qué será el mundo durante la próxima centuria.
Ayúdeme Usted Compadre.
Con Chavez de amigo quién necesita enemigos.
El gobierno de Evo Morales difiere en muchos aspectos con el de Salvador Allende pero algunas insignificantes similitudes lo acechan y acercan a un trágico desenlace.
Cuando Allende gobernaba EE.UU usaba y abusaba de su dominio imperial sobre latinoamérica; la orden del día era transformar en dictaduras militares todos los gobiernos marionetas para tranquilizar a los agitados jóvenes de la revolución cultural. El ejemplo de Cuba no debía replicarse pues la electricidad en el aire haría explotar cualquier combustible que se emitiera.
Hoy los EE.UU a penas tienen fuerzas para contener a su propia población, a los migrantes que los acosan por su frontera sur, y a los conflictos eternizados en el medio oriente. La CIA por más que quiera actuar en Bolivia incluso, por más que lo hagan, no representa un serio riesgo para la conservación del poder estatal y la unidad territorial puesto que la popularidad de Morales es altísima tanto dentro como fuera país.
Los gobiernos sud americanos, salvo el de Colombia, no pueden sino apoyar ideológicamente a Evo pues sus votantes son personas que se sienten de izquierda. Además tanto para Brasil como para Argentina es un importante surtidor energético. Los EE.UU pueden ladrar por tanto todo lo que quieran pero no pueden morder, menos después del desaire y el abierto desafío que los gobiernos sud americanos le propinaron por el ataque a las FARC en territorio ecualtoriano.
La división boliviana con que la prensa oficial titula está lejos de la que le tocó sortear a Allende desde casi el principio de su gobierno. Está localizada en marginales provincias, lejos del poder central, que defienden mezquinos intereses y que carecen de vecinos dispuestos a asistirlos. Muy cuelguen alguna banderita sus vecinos, empezando por el coloso Brasil, les negarán la sal y el agua en el caso que no los invadan en tal coalición restauradora.
La única similitud entre Evo y Allende consiste en hacerse amigo de sujetos hostiles, indefendibles, entrenados en el viejo arte de grajearse enemigos. Fidel se instaló en Chile como si se tratara de la Havana alimentado el fuego de sus detractores que pasaron de un tris de antifidelistas a antiallendistas; ensuciando la ingenua, pero hasta el momento exitosa, revolución en democracia con el paredón de los tribunales de Guevara, y el emplazamiento de misiles soviéticos.
Si bien Chávez no es culpable de crímenes equivalentes a los de Fidel Castro si ha cometido la torpeza de afirmarse de aquella ancla justo en el momento en que la cadena carcomida la sumergería a los abismos de la historia. Si fuera poco abraza como oso al pobre Morales a quien la miseria fiscal le hace vulnerable a servirle a cualquier mecenas.
“Fuera yanquis de mierda”, en solidaridad a Bolivia, más que ser una bienvenida ayuda es una bocanada de oxígeno para los separatistas orientales quienes de este modo pueden establecer cómodamente alianzas con la derecha latinoamericana tolerante con los Allende y Morales pero no con sus amigotes.
Cuba y Fidel:
Para discrepar, se necesita una base de consenso: Convengamos que el mundo en que vivimos no es el mejor que quisiéramos; convengamos también que desde que civilización existe la situación ha oscilado entre la miseria de unos y la opulencia de otros. No han existido “islas”, al menos así nos enseña todo lo que conocemos. Unos gobiernan y otros obedecen. Algunos dividen entre poder, dinero y estatus pero lo fundamental es el poder, es aquello que divide a unos y otros: Unos mandan y otros obedecen, si mandan porque tienen dinero o porque impresionan o intimidan es harina de otro costal. Lo que hace la diferencia es que unos PUEDEN y otros no PUEDEN.
¿Qué diferente ha sido de todo la experiencia cubana? En absoluto.
Para quienes se toman muy en serio los envoltorios en donde se nos quiere vender la injusta e inhumana humanidad actual la diferencia es ostensible.
Discrepo de los defensores de la historieta que quieren vender a la Cuba de los últimos cuarenta años como un ejemplo para quienes queremos emancipar al hombre: Una Cuba heroica que lucha contra un implacable e injustificado bloqueo económico. Una especie de Esmeralda que se mantiene a flote a pesar de los espolonazos.
Discrepo asimismo de los defensores de la historieta inversa, la de la Cuba antidemocrática, opresiva, violadora de los DDHH. Una dictadura anacrónica, brutal y condenada a la desaparición.
Pienso que la liberación del hombre empieza en el cuerpo, en el domicilio en el metro cuadrado. No termina allí, empieza.
Ni dioses, ni caudillos; ni padres, ni padrinos; ni ídolos ni idólatras; ni justicieros ni mártires.
Ya mucho sufrimiento han dado los gobernantes de la furia, los capitanes de la animalidad.
Un mundo diferente nos exige un cambio inédito.
Es un cambio mayor al que se puede acceder desfilando con el puño en alto: Requiere trabajo, trabajo, trabajo, y desde luego voluntad e ideas.
Sin embargo nos quieren envenenar la mente diciéndonos que todo pasa por lo más primitivo, por buscar ídolos y tornarnos en idólatras. Lo más primitivo para lo más civilizado que se haya emprendido; para el proyecto más ambicioso, bello y sublime.
Y ya escucho llorar a las viudas de Castro, y veo como se incorporan sin problemas al harem de Chavez.
Que triste, por suerte no se cifraron esperanzas en ninguno de ellos.
Y para quien tenga dudas inocúlese con la verdad, si, la verdad aún existe; Compruebe cuántos presos hay en Cuba y si hay balseros que zarpen en Miami; infórmese en qué momento se transformó el movimiento de liberación nacional cubana en una revolución de inspiración marxista.
Coteje estos datos y si se ha emancipado de las historietas sea sincero después: Declare si quisiera vivir a lo “cubano” o a lo “chileno”.
Nuestro país es un lugar de mierda, más de la mitad vivimos como inmigrantes, y hasta peor. Pero no se me ha pasado por la mente subirme a unos flotadores en Cartagena y perderme. Harto falta para eso, mucho más de lo que viviremos. No se trata de embargos, de gringos malos, rencorosos e imperialistas.
Cuba no es Masada, nunca lo fue, nunca lo será.
Su soberanía, su educación, su sistema de salud, no le ha dado felicidad a ellos ni nuestra inmundicia a nosotros.
Y ni por lejos ha disminuido la brecha entre los que pueden y los que no pueden.
La Izquierda Hoy:

En la cumbre de las Américas pasada, en dónde se hizo famosa la interrupción del Rey español, otro hecho paso inadvertido: La voz del más allá de Fidel Castro produciendo algarabía en un auditorio repleto de jóvenes. Chávez dijo que le hablaba Fidel por teléfono en la mitad de su discurso y se produjo un espectáculo similar al de los fanáticos evangélicos cuando hablan en lenguas.
Eran muy pocos los asistentes a tal actividad, se calcula en dos mil, pero los cientos de miles de izquierdistas chilenos y los millones del mundo guardaron un cómplice silencio validando tal situación.
¿Ser de izquierda acaso obliga a defender lo indefendible?
Se puede defender a Chavez de su entrevero con el Rey de España pero en ningún caso el que busque una continuidad histórica con proyectos fracasados para obtener una precaria legitimidad populista y de paso envenenar la mente de los pocos izquierdistas jóvenes que tenemos.
Yo me sentí como el hijo del gato Silvestre y oculté mi cabeza con una bolsa de papel por un par de meses: Han sido tantas batallas las que ha perdido la izquierda, y perdió la gran guerra fría, que cuesta pensar que sus generales sigan siendo honrados. Lo poco que habíamos avanzado desde la caída del muro dilapidado en una tarde de verborrea.
Pero del problema de fondo aún no se dice ninguna palabra: ¿En función de qué estrategia podemos calificar o descalificar las políticas de Chavez?
Él negocia con las FARC y logra que se liberen a dos secuestrados. Tal exiguo resultado lo presenta como un éxito diplomático sin precedentes. Queda en evidencia la tozudez de Uribe pero también los injustificables métodos de las FARC validados en parte por Chavez y Castro (oficialmente Cuba) Si los fines justifican los medios es pertinente preguntarse qué fines justifica que Betacourt -y sus cientos de compañeros en desgracia- sigan secuestrados. Si las FARC se encuentran en cesación de pagos, y el canje de los rehenes les permite deponer las armas y reiniciar una vida civil, qué relación tiene su lucha con la emancipación del hombre de la opresión del hombre. Si las FARC se consideran fuerzas beligerantes sería bueno saber dónde están emplazados los molinos de viento contra el que luchan y a quien dañan y cuánto tales aparatos.
Algunos buscan autonomía política, como los Zapatistas, otros la mejora en sus condiciones salariales o de prestaciones sociales y la pregunta que cabe hacer es desde qué prisma consideramos a tales luchas como de izquierda.
Existe una forma de actuar que calificamos de izquierda y se les exige a quienes buscan ser ungidos como tales que demuestren su saber hacer, su técnica. Pero no les pedimos cuentas respecto a la coherencia de sus actos con los fines estratégicos porque no existe ni el más mínimo acuerdo respeto a tales fines.
En su compulsión por no extinguirse, la izquierda ha preferido una laxitud ética y teórica que le ha causado más daño que la reducción numérica de adherentes con que era amenazada. Las buenas ideas pueden comunicarse en poco tiempo y producir grandes cambios; los grupos organizados a propósito de los síntomas y no de las enfermedades y comandados por líderes carismáticos sólo fomentan la represión y las fuerzas conservadoras.
Las precarias posiciones que hoy se pretenden custodiar a cualquier precio pueden ser recuperadas en un lustro si la izquierda se propone emanciparse del lastre de su pasado. Si busca convencer y crecer desde el humanismo concreto, desde una ética que posibilite una economía solidaria al mismo tiempo que próspera y eficiente. Dicha tarea obliga a derribar las trincheras que aún existen y dedicarle más tiempo a indagar sobre las soluciones más que al activismo destinado a evidenciar los problemas.
Hace ciento cincuenta años habían acaloradas discusiones sobre la táctica puesto que la estrategia, aunque lo oscurecía la radicalidad de los análisis que abundaban, estaba clara: Había que derrotar al enemigo, ese enemigo era el sistema capitalista, continuador legal y económico de los sistemas opresivos de antaño. Se debía instaurar una sociedad sin diferencias en que todos colaboraran según sus capacidades y consumieran según sus necesidades.
La revolución bolchevique invirtió las prioridades y desde entonces la estrategia pasó desde un supuesto a un tabú. La caída del muro fuera de revertir esta tendencia la ha profundizado al punto que la táctica se haya reducido a una mera retórica sobre la logística: Sólo importa el dónde y cuando nos juntamos, y quién lleva los pertrechos o cómo se financian. Nada importa el destino de la manifestación ni los objetivos que pueden alcanzarse en tal actividad.
"Organízate y lucha" se encuentra rayado en todas las paredes y en todos los idiomas y nadie quiere hacerse cargo del contenido de esa organización y de esa lucha. La discusión sobre esta cuestión se ha transformado en un tabú. Izquierdistas serios prefieren no crear un frente interno y hacer cuentas que todo esta bien en la izquierda, pero esa ceguera metodológica impide contrarestar el poder coherentemente empleado por el sistema en conservar sus instituciones el cual es fortalecido con la crítica libre y desordenada de la propia izquierda. Para el sistema la izquierda es su Pepe Grillo y fuera de eso no la considera sino como una alma en pena: Ni el sistema critica a la izquierda ni de ella surge una autocrítica lo que desnutre aún más sus gastados argumentos. Su material genético se agota.
El árbol que crece torcido jamás sus ramas endereza. Aquellos jóvenes que gritan eufóricos porque Chávez dice que Fidel le habla por teléfono ¿pueden considerarse los cimientos de una nueva sociedad? Sí, pueden, pero ¿podrán algún día construir una sociedad mejor que nuestro precario capitalismo?
Ante Todo, Un Militar.
Insulsa, continuando la nefasta tradición iniciada por Soledad Alvear, fue el único personero internacional que protestó por el cierre del canal de televisión. Recordemos que Chávez lo mandó a la “Bush”, y con justa razón: Las concesiones de radio y televisión las otorga el Estado ya que el espacio radioeléctrico es un bien que les pertenece a todos, eso ocurre tanto aquí como en la quebrá del ají. Chávez no renovó tal concesión y no le debe ninguna explicación a nadie salvo a su pueblo, mucho menos a Insulsa.
Alvear, años atrás, actuando como Ministra de Relaciones Exteriores, respaldó de inmediato el golpe de Estado en contra de Chávez y al gobierno provisional encabezado por Pedro Carmona que duró sólo unas cuantas horas. Ese fue uno de los tantos bochornos de nuestra Chancillería[1]. Hoy Carmona, asilado en Colombia, es pedido en extradición por Chávez por su responsabilidad criminal. La televisión chilena mostró las protestas de los barrios acomodados de Caracas como si el pueblo Venezolano celebrara que el Empresariado derrocara a Chávez. A día después nadie desmintió ni aclaró nada.
Razones para estar enmierdados con nuestros políticos tienen los Venezolanos de sobra, en especial en contra de los Demócrata Cristiano.
Pero esa virulencia reaccionaria de los Fascistas chilenos que niegan las credenciales democráticas del gobierno de Chávez contrasta con la devoción que le profesan quienes se dicen izquierdistas.
La pregunta es la siguiente: ¿Porqué se dice que Chávez es de izquierda? Porque le habla soezmente a Bush; Porque propone surtir de petróleo a Latinoamérica; Porque se reúne con el presidente de Iran. Porque es moreno...
Las políticas sociales de Chávez han sido financiadas gracias al petróleo que vende, principalmente a los EEUU. Esas políticas sociales no han disminuido sustancialmente la pobreza de los Venezolanos y tampoco tienden a eso. La pretensión de crear un Estado de Bienestar choca con la hegemonía del sistema capitalista que impide o castiga severamente la existencia de “islas” de protección social. La pretensión de mantener tal Estado de Bienestar, a lo Cubano, obliga a que Chávez financie el subsidio a la miseria de su pueblo con la miseria de otros pueblos. Es decir, Cuba para mantenerse requiere a su Tabaco, su Azúcar, su Ron y su Prostitución, desde que la URSS dejó de financiar su aventura socialista. Chávez necesita que el petróleo siga siendo necesario para darle continuidad a su propia aventura y eso explica que tanto él como Castro se pronuncien en contra de algo tan necesario como los biocombustibles[2].
La confusión de muchos izquierdistas consiste en confundir una economía centralizada como una alternativa del capitalismo. Una economía centralizada es sólo un capitalismo rigidizado.
Hobsbawm ha apuntado que la economía capitalista desarrollista planificada desde el Estado con protección social conocida como Keynesianismo, es la adaptación que hace un economista ingles a la economía Leninista y Stalinista. La necesidad y oportunidad para realizar tal adaptación provino de la segunda guerra mundial: Lo que destruyó a Hitler fue la economía de guerra soviética que no era otra cosa que su economía “civil” extremada. Los Ingleses para seguir el paso de los Soviéticos debieron emular su economía de guerra tanto para asestar el golpe final a los Alemanes como para reconstruir Inglaterra.
La economía capitalista planificada por el Estado ha sido el modelo promovido por todos los militares que han ascendido al poder político en todo el mundo, incluso la economía de la Alemania Nazi era muy parecida a la Soviética aunque menos eficiente. Pinochet es el único militar que se ha apartado de esa norma, contrario incluso a varios militares Chilenos, impulsó una economía liberal clásica extremada conocida como Neo Liberalismo.
Que Chávez replique la economía de los cuarteles universalmente aceptada a Venezuela no significa en caso alguno que eso sea una alternativa frente al capitalismo sino que es el viejo estatismo soberanista impulsado por todos los nacionalistas de todos los tiempos. Además termina siendo una forma sofisticada de reforzar el capitalismo al canalizar las energías contrarias al sistema a favor de un falso aliado y en contra de un falso enemigo.
El gobierno de Chávez es democrático burgués y quien intente demostrar lo contrario con mucha razón es llamado Fascista. Pero quien lo considere un gobierno de izquierda con mucha razón también se le puede tildar de ingenuo. Chávez ante todo es un militar. Y los militares conquistan y administran lo conquistado, y nada más ni menos que eso.
[1] Podemos nombrar entre los bochornos de la política exterior chilena: La pérdida recurrente ante los tribunales internacionales; la posición asumida por el Canciller Insulsa de no reconocer la jurisdicción de Inglaterra para juzgar a Pinochet pero reclamándolo a sus tribunales; La venta de Armas a Ecuador en la Guerra del Cóndor en contra Perú siendo Chile el garante del tratado de paz entre ambos; El anuncio de Foxley de que se encontraron lingotes de oro de Pinochet en el H&SB; La declaración de Huepe señalando que él no dijo lo que dijo; El falso problema limítrofe con Perú por redactar mal una ley; El llamado de Foxley a TVN para que no se transmita un documental; La fallida relación energética con Argentina y con Bolivia; Los múltiples fallos internacionales que niegan las extradiciones de terroristas chilenos; etc. Quizá todos los problemas comenzaron con el asilo diplomático brindado al mayor criminal político Europeo vivo en su tiempo: Erich Honecker (1991)
[2] Chávez ha anunciado hoy (17 de abril de 2007) no pelear en contra de los biocombustibles pero se trata sólo de un repliegue táctico.



