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sábado, 25 de abril de 2009

Se Debe Prohibir por que es Placentero.

Conclusiones tras la criminalización del spice.



El colegio médico fue la voz de alerta, un incienso se vendía legalmente y sus efectos eran similares a los de la marihuana. Su denuncia obligó a que las autoridades se avocaran al asunto. Los estudios preliminares van a demorar un par de semanas pero incluirlo en la nómina de las sustancias prohibidas tardó a penas unas cuantas horas.

No existen estudios científicos serios que confirmen la peligrosidad que a la marihuana se le atribuye, sin embargo basta y sobra decir que otra sustancia, legal, produce efectos parecidos para que se la prohíba. Está claro que el conflicto que tiene la autoridad con la canabis es por que a algunos les produce placer, ahí estaría su peligrosidad.

Si alguien pretende defender la racionalidad del sistema le pido que observe detenidamente lo que ocurre con las drogas. El axioma de la toxicología es que nada es toxico o no tóxico, en sí mismo, todo depende de la dosis. Los daños que se le adjudican a las drogas es en consideración a su ingesta abusiva pero un consumo problemático sea de agua mineral o de chocolates produce severos daños a la salud. No existe ningún alimento, ni sustancias inhalable que sea segura en todas sus dosis. El exceso de oxigeno aumenta la oxidación de la células lo que pone en serio cuestionamiento si la ejercitación física es buena para la salud.

Es que esa es la cuestión de fondo, lo único claro es que algún día seremos alimentos para los gusanos, lo que hace de la vida la única causa necesaria de cualquier muerte.

Toda droga, lícita e ilícita, sea la heroína o la sal de mesa, hace daño. Una droga no es peligrosa que otra ni más adictiva dependiendo de su ilicitud sino que de razones económicas y políticas que determinan su mercado. La Ginger Ale se compone de quinina, la Coca-Cola original con cocaína y hoy se la sustituye con altas dosis de cafeína. Las bebidas de guaraná también poseen poderosos estimulantes legales del mismo modo que la taurina de la Red Bull. Todas estas sustancias, al igual que la aspirina o el azúcar son adictivas.

La persecusión a las drogas provino de aquellos fundamentalistas que intentaron hacer lo mismo con el alcohol sin resultado. Se requiere de un obrero sobrio que sólo piense en trabajar por eso la mala costumbre de los agricultores temporales mexicanos de baja California de fumar porritos se combatió de inmediato y con dureza, antes que se hiciera tan común como la cerveza. Como efecto colateral y no deseado la prohibición alcanzó a los occidentales de clase alta en un par de décadas, al criminalizarse el tráfico y consumo de cocaína, LSD y heroína.

Hoy la guerra santa en contra de la drogas sólo produce más y más víctimas. Si algo daña la salud es la persecusión al consumo de drogas que obliga a un mercado clandestino que produce mafias, refuerza las existentes y castiga a los consumidores con drogas caras y de pésima calidad que sí dañan, por carecer de los componentes activos deseados.

Algunos neo hipócritas, excesivamente ingenuos o perversos, proponen la legalización de la marihuana en atención a sus conocidas bondades. Esto desconoce las razones de su prohibición, que son idénticas a las de toda droga tanto en la inocua canabis o el nefasto Crack.

Esto es lo que permite que el tribunal de la sagrada inquisición, encabezado por la esposa de la beata José Antonio Viera Gallo, cuide de nuestra salud a disparos de metralla. Llevan décadas tratando de encontrar efectos nocivos en la marihuana, sin éxito, y sin querer cada día le encuentran más bondades que al ginseng y el aloe vera; sin embargo basta decir “este incienso produce lo mismo que la canabis” para que se lo prohiba sin mediar siquiera un estudio sobre su eventual toxicidad.

Este es el extraño planeta en que vivimos, potenciado en esta larga y angosta franja. En que somos cuidados de nosotros mismos por puritanos inspectores que castigan cualquier manifestación de autonomía, y que luchan contra toda forma de placer. Como dice la Bersuit “Si esto no es una dictadura, qué es, qué es.”


lunes, 28 de abril de 2008

Visión Crítica a los tratamientos tradicionales al lavado de dinero y tráfico de Drogas.

"En los Estados Unidos no hay golpes de Estado por que allá no existe la embajada de los Estados Unidos"

El sentido común señala que las drogas son malas y por ello están prohibidas. Que el lavado de dinero posibilita tal maldad y por la misma razón está prohibido y penalizado. Tenemos además que los gobiernos, los medios de comunicación y las instituciones internacionales refuerzan esa noción día a día. Sin embargo es posible intentar salirse de ese pensamiento hegemónico impuesto, o pensamiento único, e intentar explicar racionalmente el problema.

Problematizando el primer juicio "las drogas se encuentran prohibidas por que son malas" es posible preguntarse ¿bajo que respecto lo son?. Es claro que señalar la maldad o la bondad de algo nos sitúa en un ámbito moral y ante lo cual debemos preguntarnos si es posible que el sistema jurídico imponga determinada moralidad o si debiera ser neutral axiológicamente. Una de las respuestas más usuales que se dan a esta pregunta por la academia es que el Derecho debe actuar mediando sobre una infinidad de nociones morales y justamente permitiendo que todas estas perspectivas coexistan, sin embargo esta postura olvida que ello implica en definitivas imponer la noción moral del liberalismo o de la tolerancia. Todo Derecho es moralmente definido, direccionado, condicionado por los mismos agentes ideológicos que lo producen y los mantiene y en ese sentido no sólo es posible afirmar que el Derecho puede imponer una determinada moralidad sino el que necesariamente lo hace1. Las preguntas que surgen entonces son respecto a la legitimidad de tal moral impuesta; me refiero al grado de aceptación de parte de los imperados por las normas que les son impuestas. En este sentido la democracia sería la única legitimidad posible y desde allí nos encontraríamos con distintos grados de ilegitimidades. Esto se problematiza aún más considerando que si en un sistema coexisten necesariamente personas con distintas nociones de moralidad y el Estado hará imperar la suya - cuente con mayores o menores índices de legitimidad - y por tanto, en su actuar siempre excluirá a un segmento - mayoritario o minoritario - de la población: en ese sentido lo que es malo para el Estado necesariamente va a ser bueno para un segmento - mayoritario o minoritario de la población - y esto lo explica el hecho que históricamente nunca un sistema ha conseguido imperar totalmente, es decir sin fuerza, sin coaccionar, y los proyectos más democráticos se han encontrado con delincuentes o sujetos en conflicto físico con las normas.

Si analizamos primero nuestra sociedad local y luego la sociedad globalizada en la cual existimos nos damos cuenta que su legitimidad es crítica; los niveles de abstencionismo electoral, de militantes de partidos políticos, de defensores entusiastas del sistema, de ciudadanos inclusive ilustran esta cuestión. Esto es mucho más escandaloso al descender a las clases bajas en donde se concentra la mayoría del mundo: si juntamos a las minorías nos encontramos con una abrumadora mayoría. Es prudente preguntarse si las normas que nos preocupamos en imponer están en pro de la mayoría del mundo que excluimos - en ese sentido seríamos unos mesías - o si bien es una manera de mantener la explotación sobre ellos al solidificar los dispositivos de control, exterminio y colonización física y psíquica. En éste sentido cabría preguntarse a qué moral y a qué intereses estamos sirviendo al señalar que las drogas deben prohibirse. La respuesta es inapelable, a la moral gobernante, porque de acuerdo a la Moral Estatal Global es mala. Intentaremos describir con algunos ejemplos cual sería el contenido de ésta ratio que considera que las drogas son malas y luego hay que prohibirlas.

*

El sistema económico mundial genera miles de muertes de hambre, de enfermedades evitables con nuestro nivel tecnológico, de guerras generadas artificialmente para incrementar el control sobre sectores estratégicos o para reactivar las economías dominantes mediante el denominado Keinesianísmo Militar. *

El sistema político mundial promueve la prohibición de determinadas drogas y mantiene lícitas otras tanto y más dañosas e incluso promueve su consumo: por ejemplo, alcohol, tabaco, café, antidepresivos y estimulantes de prescripción médica. *

La guerra a las Drogas ha provocado más muertos que las drogas mismas sin solucionar en un ápice los problemas sanitarios derivados de las drogas. *

Las empresas multinacionales textiles y del calzado principalmente, utilizan mano de obra esclava por lo general niños, que son sometidos a los tratos más vejantes e infrahumanos. En general las multinacionales operan en aquellos lugares en donde les es más barato producir y por tanto sitúan sus empresas con total indiferencia de que quienes venden su tiempo y su fuerza física e intelectual lo hacen tan solo para su subsistencia quedando el exceso de su trabajo acumulado por quien administra el tiempo de otros. Este exceso es tan bestial que las plantas de nike podrían pagar el trabajo de cinco personas en un mes con tan solo vender una tenida deportiva. Estas ganancias son acumuladas por las multinacionales manteniendo en la miseria a los trabajadores de la planta y al país en donde está situada; aquella miseria le permite aumentar sus ingresos - al abaratar los costos de producción - por tanto tal miseria no es una externalidad negativa del sistema económico sino que su correlato necesario. *

Los países dominantes exigen cumplir estrictas normas a los países dependientes extorsionándolos con excluirlos completamente de el escenario mundial de no acatarlas y sin embargo ellos en sus territorios ni aplican esa rigurosidad y mas aún, posibilitan estructuralmente el lucro privado y colectivo - de los grupos dominantes de la sociedad global - sin limitaciones éticas de las que tanto se hacen valer en los países dependientes. En éste caso es importantísimo señalar que el mayor lucro que se genera en las actividades ilícitas quedan en el primer mundo siguiendo el orden estructural de la acumulación de la riqueza: Sea trata de blancas, de trabajo esclavo, de tráfico de armas, de especulación, corrupción, delitos de cuello blanco en general y tráfico de drogas queda indefectiblemente en el primer mundo debido a que es allí en donde se producen la mayor cantidad de bienes suntuarios de mayor duración (vehículos, joyas, obras de arte, etc), en donde se encuentra la mayor cantidad de paraísos fiscales o los más importantes (Suiza y Luxemburgo) y en donde los mismos bancos operan el dinero sin preguntar de donde viene (Por ejemplo el Citibank2). *

La comunidad internacional fomenta, financia y además justifica genocidios como Kosovo, Palestina, Ruanda, Colombia, Afganistán, Iraq, etc, etc, etc... con lo cual es bastante dudoso que sea para ella un dato relevante las afecciones a la salud pública que generan las drogas ilícitas. *

Gran parte de las riquezas del primer mundo las ha generado comerciando o administrando drogas: Los Españoles administraron las hojas de coca para mantener trabajando a los indígenas en precarias condiciones. Comerciaron con el tabaco y el alcohol. Los Ingleses comerciaron con el café, cacao, té, tabaco, whisky y opio, incluso llegaron a enfrentarse bélicamente con China defendiendo su libre tráfico. Los Franceses e Italianos dominan el mercado del vino. Los Estadounidenses, principales opositores al libre tráfico de drogas, son los principales consumidores de drogas ilícitas y quienes controlan en la actualidad los mercados del tabaco y del café3. Alemania es el controlador indiscutido hoy de las drogas lícitas al dominar el mercado farmacéutico (recordemos que fue Bayer quien patentó la Heroína y la Cocaína, que ellas fueron lícitas y masivas baste tener presente a la Coca- Cola) *

En cuanto a los adictos, Estados Unidos posee un mercado ilícito de 35 millones de consumidores regulares, que genera ganancias anuales de 250.000 millones de dólares, cuyo 94% nunca sale de territorio norteamericano, por lo cual la mayor parte del lavado de dinero se realiza a través de la banca norteamericana. Sólo el 6% restante se dirige a los círculos financieros internacionales. Cerca de 35 bancos en los EE.UU. han sido acusados de lavado de dinero en los últimos diez años. Miami es uno de los sitios tristemente célebres donde ocurre el lavado de dinero.

Teniendo presente los datos anteriores cabe preguntarse cuáles serán las razones que tienen los países dominantes para declararle la guerra a las drogas puesto que nos ha quedado claro que no se trata de objeciones morales ¿serán entonces razones económicas?

Se combate al mercado de las drogas tal cual se hace con cualquiera mercado que no sea controlado estratégicamente por los grupos dominantes de la sociedad global. El Capitalísmo nunca ha sido un sistema de libre comercio sino que un sistema dirigido Monopólica u Oligopólicamente custodiado a través del colonialismo y en general la dependencia científica, económica y cultural. Es negocio para el oligopolio farmacéutico que existan drogas ilícitas ya que aumenta el mercado de las lícitas y lo retiene para sí; es negocio para los narcotraficantes que existan drogas prohibidas por cuanto los bienes ilícitos aumentan de precio; es útil para el sistema hegemónico mundial (encabezado por el liderazgo militar norteamericano) por que permite la existencia de un enemigo interno que justifica todas las intervenciones y además ocupa el lugar de chivo expiatorio que le desvía a la población la vista de sus reales problemas. En ese sentido seguir la "huella del dinero" nos lleva a la inevitable respuesta de que quien lucra con el narcotráfico es el sistema capitalista mismo y quien pierde es la mayoría del mundo que se encuentra sometido a un sistema injusto.

Responder a la pregunta de si el lavado de dinero proveniente del narcotráfico afecta o no a una economía como la nuestra requiere necesariamente tener presente las cuestiones anteriores ya que es la droga prohibida la causante de una ganancia que ahora se intenta limpiar. Esa pregunta se responde afirmando que el lavado de dinero, como actividad propia del sistema capitalista, afecta a la mayoría del pueblo de la misma manera que toda actividad económica en un sistema opresivo. Aumenta la injusticia al influir sobre la acumulación de capital que dispara la pobreza relativa y el nivel de humillación de las clases dominadas. Sin embargo, si se trata de un análisis de qué hacer mientras tanto, creo que el lavado de dinero es legitimable en el sentido que genera empleos (tan ficticios como los demás empleos de una sociedad dependiente), abarata costos de productos haciéndolos accesibles, aumenta la infraestructura e incluso hermosea las ciudades haciéndolas más habitables. Se dirá que esto es al costo de que unos delincuentes se enriquezcan, se dirá de vuelta que la delincuencia es un aparato de clase destinado a exterminar y controlar a grupos peligrosos (en general, los pobres y los antisistémicos) y que por tanto, los buenos ciudadanos empresarios que administran empresas ficticias o cuentan el dinero recaudado por vendedores al menudeo de drogas no son ni peligrosos para el sistema y su enriquecimiento es visto como un éxito en nuestra sociedad. No dudo de aquella frase popular que dice que en lo Barnechea hay más narcotraficantes que en la legua, pero tampoco dudo del sufrimiento gratuito causado a millones de personas la hipócrita proscripción de las drogas.

Bibliografía:

Se tuvieron en cuenta distintas informaciones de prensa e Internet y en Especial.

- La Droga Como Coartada en la Política exterio Norteamericana, Noam Chomsky, en Pensamiento Unico y Pensamiento Crítico, Varios Autores, Editorial Debate 1998.

- Historia de las Drogas, desde los orígenes hasta su prohibición, Antonio Escohotado. Editorial Alianza Cién 1995.

- Las Estadísticas Criminales por los delitos de Droga en Chile, Ibán De Rementería, Gaceta Jurídica , número 212, 1998

1 Hans Kelsen señala que el Derecho es moralmente neutro en el sentido de que puede contener sin desnaturalizarse cualquier noción moral. Esto no significa que puede ser Derecho sin imponer determinada moralidad; el que pueda contener cualquier moralidad implica también la necesaria intencionalidad moral de cualquiera régimen jurídico.

2 Ver el libro "La Delgada línea Blanca".

3 Estados Unidos no produce café y sin embargo con sus reservas controla el mercado manteniendo bajísimos los precios del mismo. ¿Por que los colombiano no pueden ocupar sus ventajas comparativas y producir otras drogas más rentables?.


* Escrito en 2002 y Corresponde a un Capítulo del Texto “Panorama de la Violencia y Control Social en Chile” publicado en VICSO en Octubre de ese año.

domingo, 16 de marzo de 2008

Las Drogas:

Derecho y Razón.


«Fumar las hojas y las flores de la cannabis sativa no es más perjudicial que fumar tabaco Esperemos que en el servicio militar no se monte una caza de brujas alrededor de un problema inexistente». La marihuana como espantapájaros, Coronel J. M. Phalen del Ejército de los EE.UU 1943. En Antonio Escohotado. Historia General de las Drogas. Página 421

La prensa consigna que las marihuana ha dejado de ser una “droga blanda” para el gobierno y que por ende se sancionará su tráfico del mismo modo como quien lo haga con heroína o cocaína. La noticia motivó un programa especial de RED TV en que fueron invitados el senador Nelson Avila, el director de la revista Cáñamo, un ex policía y un psiquiatra. Busqué información sobre el asunto y no encontré nada concreto. Aunque es posible que se haya modificado una norma administrativa sobre la cuestión, tampoco me preocupé más de la cuenta, ya que el asunto me parece grave desde que algunos pretenden cuidar de mi salud a punta de pistolas.

Según las normas constitucionales que nos rigen, sólo el poder legislativo puede limitar nuestros derechos y es por eso que los delitos sólo pueden derivar de una ley. Para que no existan argucias la constitución flanquea una serie de requisitos y además la comunidad de juristas interpreta esas normas en el sentido que una norma penal debe describir, la conducta que se prohíbe y la sanción asignada al transgresor, en forma precisa y exhaustiva. Cuando esto no es así se le denominan “leyes penales en blanco” es decir, una norma penal que sanciona lo que encuentre reprobable el órgano sancionador tanto en la criminalización primaria (policías, agentes del estado, administrativos) como en la secundaria (condena definitiva derivada de un proceso debido)

Casos típicos de leyes penales en blanco lo eran, las derogadas hace muy poco expresamente o prácticamente, delitos de vagancia y mendicidad, los atentados contra la moral y las buenas costumbres, y la detención por sospecha.

Pero, nace la norma y también la trampa, lo dicho no significa que los poderes instituídos no puedan detener a alguien cuando quieran, ya que además de la arbitrariedad policial que no es nunca sancionada, existen aún normas penales en blanco que les permite hacerlo legalmente: La detención por sospecha subsiste en el control de identidad y todo lo demás se subsume en atentados contra el orden público o desórdenes. Pero existen otras normas que son el cajón de sastre de las policías y que legitima hasta lo más arbitrario de su proceder: Las normas que sancionan el consumo de alcohol en la vía pública y el consumo, tráfico, porte o apología de drogas (ilícitas)

En teoría sólo una decisión del poder legislativo puede limitar derechos constitucionales pero en Chile, en dos normas fundamentales del sistema penal por la extensión de sus efectos, eso no se respeta. Serían normas penales en blanco ya que aunque estén descritas precisa y exhaustivamente tal descripción no la realiza quien debiera. En teoría no sólo son normas ilegítimas sino que inconstitucionales el reglamento penitenciario y la ley de drogas.

Mañana, el ministerio de salud, mediante un simple decreto puede considerar que la salvia, por ejemplo, es una de las substancias que generan graves efectos a la salud y causan dependencia física, y sancionarse a quienes la cultivan, vendan o la consuman. A nadie le causaría una gran sorpresa ya que se puede consumir café sin ninguna restricción y otras drogas sintéticas se pueden comprar en la farmacia.

En el año 97 asistí a un foro en que uno de los conferencistas era el subdirector del CONACE (Consejo Nacional para el control de Estupefacientes). En un lapsus reconoció que estaban “estudiando los eventuales efectos tóxicos de la marihuana”, eso confirmaba lo que todos sabemos ya hace bastante: No existe ningún efecto tóxico comprobado en la marihuana que la haga merecedora de tal reproche criminal; los daños que produce su consumo son menores al de muchas drogas lícitas.

Es más, si analizamos en detalle las drogas que son ilícitas según el criterio “soberano” del ministerio de salud, nos encontramos que las peores de ellas generan tantos efectos nocivos como una serie de substancias lícitas o el de otras que los médicos administran como si se tratara de dulces sin azúcar: El pollo asado, los completos, las hamburguesas, las papas fritas, tienen conocidos efectos nocivos para la salud y del mismo modo se encuentra demostrado que su consumo produce dependencia física, y qué decir de la psicológica.

Soy de los que piensa que perfectamente se puede pasar por alto el reglamento del ISP y debería, en cada caso, la fiscalía demostrar que se está traficando con drogas que generan dependencia física y daños graves a la salud. No me cabe ninguna duda que si así se hiciera nadie podría ser molestado por el consumo de marihuana.

Pero eso sería el mundo de Bilz y Pap: Amarillo crepúsculo, chillón y pegajoso. Los grandes defensores de la marihuana que se pasean con sus poleras de “cultiva tus derechos” y que equivalen a los peruanos que defienden el cultivo tradicional de la coca, no hacen sino validar la criminalización de todos los consumos de todas las demás drogas. Ellos están de acuerdo con que existan pecados e infierno pero están a favor de que en la lujuria se autorice la masturbación en privado.

Las normas que sancionan el consumo y el tráfico de drogas son la demostración cabal de la irracionalidad del derecho penal en particular, del derecho en general y finalmente del Estado. No hay derecho sin derecho penal. Mediante el uso extorsivo de la fuerza legítima que el Estado monopoliza es que este se afirma.

Ninguna supuesta libertad tiene el hombre si se nos impide injerir aquello que nos gusta, infantizandonos, con la excusa de nuestra salud. Cómo decía mi profesor Jorge Mera “lo único que falta es que estos huevitos (sic) me obliguen a salir a trotar en las mañanas”.

No se trata de una pancarta, la única causa de muerte que existe es haber estado vivo. Sin irse en la metafísica está más que demostrado que vivir causa la muerte y que tanto el agua como el oxígeno nos produce dependencia física y graves efectos para la salud tanto su sobre consumo como su uso prolongado en el tiempo.